Acusan a ocho hombres de planear un ataque contra evento de la UFC en la Casa Blanca
La investigación revela que el grupo reunió armas y explosivos para ejecutar su plan

Ocho hombres fueron acusados de conspiración terrorista y de planear asesinatos por su presunta participación en un complot para atacar con drones cargados de explosivos y francotiradores un evento de artes marciales mixtas de la UFC celebrado en la Casa Blanca el pasado junio, informó la agencia AP.
Detalles del complot
La acusación, presentada ante un tribunal federal en Ohio, sostiene que los imputados enfrentan cargos por conspirar para brindar apoyo material a terroristas y por planificar asesinatos en territorio federal, incluido el de un funcionario del Gobierno de Estados Unidos.
De acuerdo con los fiscales, el grupo comenzó a preparar el ataque en mayo, cuando reunió dinero, armas de fuego, municiones, chalecos antibalas, explosivos, drones, equipos de comunicación y otros materiales necesarios para ejecutar el plan.
Las autoridades conocieron la amenaza el 10 de junio, cuatro días antes del evento de la UFC, denominado Freedom 250, al que asistió el presidente Donald Trump.
Según una declaración jurada federal, uno de los acusados confesó que el plan consistía en lanzar drones con explosivos sobre el evento y posteriormente abrir fuego contra los asistentes mientras intentaban escapar.
El Departamento de Justicia había presentado el mes pasado cargos federales contra siete de los implicados, residentes de Ohio, Missouri, Washington, Nebraska y California. Esta semana fue acusado un octavo sospechoso, identificado como Chandler D. Scaggs, de 21 años, residente de Virginia Occidental.
Perfil de los acusados
De acuerdo con la investigación, Scaggs habría sido designado como uno de los francotiradores del ataque. Las autoridades sostienen que debía trasladarse a Washington junto a otro de los acusados, pero perdió contacto con el grupo tras las primeras detenciones y posteriormente intentó reorganizar el viaje con otro presunto cómplice.
Los investigadores afirman que los acusados compartían ideologías extremistas y creían que un atentado de esa magnitud contribuiría a desestabilizar al Gobierno estadounidense.


