La vida... después de un infarto"No me prohibieron nada, sólo me recomendaron vivir con moderación", dice Yaqui Núñez.

Alo largo de lo que ha sido su vida, Yaqui Núñez del Risco, 65 años, (quien no necesita carta de presentación) se había jactadø de su buena salud. Con una constitución física bastante fuerte, fruto de sus hábitos deportivos y su herencia genética.
Sólo una vez fue intervenido quirúrgicamente - hace 19 años- debido a una hernia discal. Recuerda que para esa ocasión, previo a la cirugía, se le hicieron las pruebas de rigor, las que arrojaron insuficiencia respiratoria, razón por la cual se le recomendó dejara el cigarrillo. Puso a prueba su habitual fuerza de voluntad y lo dejó. Jamás ha vuelto a llevarse un cigarrillo a su boca. Como consecuencia, de las 135 libras que pesaba llegó a pesar 180. Su paso por la administración del Aeropuerto Internacional de las Américas lo sometió a un estrés muy fuerte que lo llevó a seguir aumentando de peso.
Los médicos le reconfirmaron que tenía un fuerte componente de estrés. Su presión arterial también se vio afectada, de 12 -8 subió a 14- 9. Luego le vino una úlcera duodenal sangrante y estando en Quito tuvo que volar a Miami donde le hicieron un estudio el que arrojó unos pólipos en el colon, afortunadamente benignos.
El pasado mes de noviembre, Yaqui pasó por una experiencia, digna de relatar. ¿Qué fue lo que ocurrió?
A consecuencia de una úlcera sangrante, que mejoró pronto, llamé al médico quien me sugirió ir a la clínica. Mi presión arterial estaba baja. Recomendó quedarme en la clínica para, la mañana siguiente, realizarme una gastroscopía. Esa noche como a las doce empecé a sudar frío, sentía mareo y deseo de vomitar. Comencé a convulsionar. Sentí que me fui, mis esfínter no me respondieron. Percibí un sonido como cuando te empujan de vuelta al lugar. Yo no supe de mí por unos instantes. Me dijeron luego que habían transcurrido apenas unos segundos. Yo te aseguro que fue Dios que me devolvió. En principio se habló de un paro respiratorio.
Al día siguiente me someten a la gastroscopía y fue cuando pasó lo peor. Fue cuando verdaderamente me dio el paro respiratorio. Me puse de color morado. Volví a irme, esta vez por unos cuatro minutos. Estuve en cuidados intensivos por unos días hasta que decidimos viajar a Estados Unidos.
¿Cuándo y cómo lo decidió?
Estaba de visita en el país Félix Cabrera, un gran amigo mío que vive en Nueva York. Fue a visitarme a la clínica y cuando supo que regresaba ya a la casa me dijo que no, que me llevaría a Nueva York. Allí el doctor Rafael Lantigua, eminente médico dominicano, se ocupó de que yo tuviera el mejor trato inmediato en el Medical Center, eso se lo agradezco a ellos muchísimo.
Ya ingresado…
Me evaluaron y me sometieron a un cateterismo. Me dieron el diagnóstico. Lo que sufrí aquí no fue un paro respiratorio fue un infarto.
Quiere decir que a pocas horas de un infarto fue sometido a una gastroscopía. Está vivo por suerte.
El infarto me dejó bloqueada una arteria, dijeron los médicos pero yo llegué a la conclusión que no fue así. Esa arteria estaba ya obstruida y te diré por qué. Poco más de un año antes yo comencé a sentir que me fatigaba por cualquier cosa. Me hice ver por un médico en Nueva York y me dijo que eso era reflujo que podía ser una hernia hiatal y me medicaron para eso. Ahora, atándolo todo, llego a la conclusión de que mi fatiga obedecía a esa arteria tapada. Te lo digo con seguridad porque ahora, luego del cateterismo, ya desbloqueada mi arteria y medicada, no me fatigo más. Por la intervención Divina, el procedimiento que debió durar una hora o más, sólo duró diez minutos.
Luego de su experiencia ¿ha cambiado su actitud?
Hacía esas barbaridades de estar doce horas frente a una computadora. Ya no lo hago más. Ahora diariamente hago treinta minutos de aeróbicos en la piscina. Antes para botar el estrés me juntaba con amigos en lugares donde se bebe y se fumaba, estaba siendo un fumador pasivo, ya no lo hago, es un absurdo. Ahora boto el estrés en mi casa. Mi cardiólogo me recomendó dos copas de vino al día. No me hacen falta las copas de más. No me prohibieron nada, me recomendaron vivir con moderación. Bajé 16 libras en 15 días eliminando los carbohidratos. Una vez a la semana como arroz y ocasionalmente un sandwich. Desayuno fruta, básicamente lechoza. Almuerzo salmón o carne, con vegetales y por las noches corn flakes con chocolate, sin leche. Cuando regreso del programa no suelo dormirme de inmediato. Me ducho, me relajo y me tomo un yogur con agua de coco. Me duermo alrededor de la una y treinta o dos de la madrugada.
Sólo una vez fue intervenido quirúrgicamente - hace 19 años- debido a una hernia discal. Recuerda que para esa ocasión, previo a la cirugía, se le hicieron las pruebas de rigor, las que arrojaron insuficiencia respiratoria, razón por la cual se le recomendó dejara el cigarrillo. Puso a prueba su habitual fuerza de voluntad y lo dejó. Jamás ha vuelto a llevarse un cigarrillo a su boca. Como consecuencia, de las 135 libras que pesaba llegó a pesar 180. Su paso por la administración del Aeropuerto Internacional de las Américas lo sometió a un estrés muy fuerte que lo llevó a seguir aumentando de peso.
Los médicos le reconfirmaron que tenía un fuerte componente de estrés. Su presión arterial también se vio afectada, de 12 -8 subió a 14- 9. Luego le vino una úlcera duodenal sangrante y estando en Quito tuvo que volar a Miami donde le hicieron un estudio el que arrojó unos pólipos en el colon, afortunadamente benignos.
El pasado mes de noviembre, Yaqui pasó por una experiencia, digna de relatar. ¿Qué fue lo que ocurrió?
A consecuencia de una úlcera sangrante, que mejoró pronto, llamé al médico quien me sugirió ir a la clínica. Mi presión arterial estaba baja. Recomendó quedarme en la clínica para, la mañana siguiente, realizarme una gastroscopía. Esa noche como a las doce empecé a sudar frío, sentía mareo y deseo de vomitar. Comencé a convulsionar. Sentí que me fui, mis esfínter no me respondieron. Percibí un sonido como cuando te empujan de vuelta al lugar. Yo no supe de mí por unos instantes. Me dijeron luego que habían transcurrido apenas unos segundos. Yo te aseguro que fue Dios que me devolvió. En principio se habló de un paro respiratorio.
Al día siguiente me someten a la gastroscopía y fue cuando pasó lo peor. Fue cuando verdaderamente me dio el paro respiratorio. Me puse de color morado. Volví a irme, esta vez por unos cuatro minutos. Estuve en cuidados intensivos por unos días hasta que decidimos viajar a Estados Unidos.
¿Cuándo y cómo lo decidió?
Estaba de visita en el país Félix Cabrera, un gran amigo mío que vive en Nueva York. Fue a visitarme a la clínica y cuando supo que regresaba ya a la casa me dijo que no, que me llevaría a Nueva York. Allí el doctor Rafael Lantigua, eminente médico dominicano, se ocupó de que yo tuviera el mejor trato inmediato en el Medical Center, eso se lo agradezco a ellos muchísimo.
Ya ingresado…
Me evaluaron y me sometieron a un cateterismo. Me dieron el diagnóstico. Lo que sufrí aquí no fue un paro respiratorio fue un infarto.
Quiere decir que a pocas horas de un infarto fue sometido a una gastroscopía. Está vivo por suerte.
El infarto me dejó bloqueada una arteria, dijeron los médicos pero yo llegué a la conclusión que no fue así. Esa arteria estaba ya obstruida y te diré por qué. Poco más de un año antes yo comencé a sentir que me fatigaba por cualquier cosa. Me hice ver por un médico en Nueva York y me dijo que eso era reflujo que podía ser una hernia hiatal y me medicaron para eso. Ahora, atándolo todo, llego a la conclusión de que mi fatiga obedecía a esa arteria tapada. Te lo digo con seguridad porque ahora, luego del cateterismo, ya desbloqueada mi arteria y medicada, no me fatigo más. Por la intervención Divina, el procedimiento que debió durar una hora o más, sólo duró diez minutos.
Luego de su experiencia ¿ha cambiado su actitud?
Hacía esas barbaridades de estar doce horas frente a una computadora. Ya no lo hago más. Ahora diariamente hago treinta minutos de aeróbicos en la piscina. Antes para botar el estrés me juntaba con amigos en lugares donde se bebe y se fumaba, estaba siendo un fumador pasivo, ya no lo hago, es un absurdo. Ahora boto el estrés en mi casa. Mi cardiólogo me recomendó dos copas de vino al día. No me hacen falta las copas de más. No me prohibieron nada, me recomendaron vivir con moderación. Bajé 16 libras en 15 días eliminando los carbohidratos. Una vez a la semana como arroz y ocasionalmente un sandwich. Desayuno fruta, básicamente lechoza. Almuerzo salmón o carne, con vegetales y por las noches corn flakes con chocolate, sin leche. Cuando regreso del programa no suelo dormirme de inmediato. Me ducho, me relajo y me tomo un yogur con agua de coco. Me duermo alrededor de la una y treinta o dos de la madrugada.
Diario Libre
Diario Libre