¿Cuáles son los beneficios de la lactancia materna según la ciencia?
La evidencia científica respalda sus beneficios nutricionales e inmunológicos y apunta a efectos positivos en la salud de la madre y el bebé. Pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre amamantar?

Hablar de lactancia materna es hablar de alimentación, pero también de salud, protección y vínculo. Y no se trata únicamente de una percepción: durante décadas, distintos equipos científicos han estudiado sus efectos en madres y bebés.
De hecho, una revisión sistemática publicada en 2025 por la American Academy of Pediatrics analizó 29 revisiones sistemáticas y 145 estudios primarios para evaluar la relación entre la lactancia y diferentes resultados de salud infantil.
Por eso, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla después de introducir los alimentos sólidos, mientras la madre y el bebé lo deseen, hasta los dos años o más.
Ahora bien, cada familia tiene una historia diferente. No todas las madres pueden amamantar, ni todas pueden hacerlo durante el tiempo que quisieran. Las condiciones laborales, el acceso a apoyo, las circunstancias personales y la salud de la madre o del bebé pueden influir en la experiencia.
Así que, más allá de las recomendaciones, lo importante es que cada familia encuentre la opción que mejor funcione para su realidad y que contribuya al bienestar del bebé y de quien lo cuida.
¿Cuáles son los beneficios de la lactancia materna?

La lactancia materna tiene beneficios tanto para el bebé como para la madre. Y aunque la alimentación cambia a medida que el pequeño crece y comienza a consumir alimentos sólidos, la leche materna continúa aportando nutrientes y componentes protectores.
1. Más nutrientes y defensas
La leche materna contiene proteínas, grasas, calcio, vitamina A y otros nutrientes esenciales para el crecimiento. Además, aporta anticuerpos y otros elementos que ayudan al sistema inmunológico del bebé.
De hecho, la lactancia se ha relacionado con un menor riesgo de algunas infecciones, especialmente las de oído, respiratorias y gastrointestinales. También se ha estudiado su relación con una menor incidencia de afecciones como asma, eczema, obesidad y diabetes durante la infancia.
Asimismo, investigaciones han encontrado una asociación entre la lactancia materna y un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.
2. Un impulso para su desarrollo
Los beneficios de la leche materna tampoco se limitan a la nutrición. Algunos de sus componentes, incluidos determinados ácidos grasos, participan en procesos relacionados con el desarrollo cerebral y cognitivo.
Pero hay otro elemento importante: el contacto. Durante una toma, el bebé no solo recibe alimento. También mira a su madre, escucha su voz y sus latidos, siente su piel y permanece cerca de ella. Todos esos estímulos forman parte de una experiencia de interacción que fortalece el vínculo.
Incluso cuando el bebé recibe leche materna extraída en biberón, es posible mantener ese contacto cercano. Sostenerlo, mirarlo y cambiar de posición durante las tomas son pequeños gestos que ayudan a conservar ese momento de conexión.
3. Beneficios para la madre
La madre también obtiene beneficios. Durante la lactancia se libera oxitocina, una hormona que ayuda al útero a recuperar su tamaño después del parto y puede contribuir a reducir el sangrado posparto.
Además, la lactancia materna se ha asociado con una menor probabilidad de desarrollar cáncer de mama y de ovario, así como diabetes tipo 2 y algunas enfermedades cardiovasculares.
Y hay un beneficio emocional que muchas madres reconocen en la práctica: ese momento de pausa. En medio de las demandas de los primeros meses, sentarse con el bebé, abrazarlo y alimentarlo puede convertirse en un espacio de calma y conexión para ambos.
Para la madre
Favorece la recuperación del útero después del parto.
Puede ayudar a reducir el sangrado posparto.
Se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama y ovario.
Puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Favorece momentos de contacto y conexión con el bebé.
4. Práctica y disponible
La lactancia también puede simplificar algunos momentos de la rutina. La leche materna está disponible cuando el bebé la necesita y no requiere preparación, calentamiento ni compra de fórmula.
Esto puede resultar especialmente práctico durante la noche o cuando el bebé tiene hambre de manera inesperada.
Sin embargo, cuando llega el momento de introducir los alimentos sólidos, la leche materna pasa a complementar una alimentación cada vez más variada. No sustituye los alimentos sólidos, sino que forma parte de esa nueva etapa.
5. El vínculo que se construye entre madre e hijo

Hay algo más que ocurre mientras el bebé mama: se construye una relación.
El contacto piel con piel, el olor de la madre, el sonido de sus latidos y la cercanía física pueden brindar al bebé una sensación de seguridad y tranquilidad. Al mismo tiempo, esos momentos permiten que ambos se conozcan y respondan a sus señales.
Incluso el sabor de la leche materna puede variar según la alimentación de la madre. Esta exposición a diferentes sabores podría facilitar que el bebé se familiarice con nuevas experiencias gustativas cuando empiece a incorporar alimentos sólidos.
Por eso, la lactancia puede ser mucho más que una forma de alimentar. Puede convertirse en un pequeño ritual cotidiano de afecto, consuelo y conexión.
6. No existe una única forma de vivir la lactancia
Las recomendaciones sobre lactancia materna son importantes, pero también lo es reconocer que cada experiencia es diferente.
Algunas madres amamantan durante meses; otras lo hacen durante más tiempo. Algunas combinan la lactancia con fórmula y otras no pueden amamantar. Todas estas realidades están atravesadas por circunstancias personales, familiares, laborales y de salud.
Por eso, acompañar a las madres sin juzgarlas es fundamental. La información y el apoyo pueden ayudar a tomar decisiones conscientes, pero la lactancia no debería convertirse en una fuente de culpa.
Al final, alimentar a un bebé también significa cuidarlo, escucharlo y responder a sus necesidades. Y cada familia debe encontrar el camino que mejor se adapte a su historia.
Para el bebé
Aporta nutrientes esenciales para su crecimiento.
Proporciona anticuerpos y otros componentes que fortalecen sus defensas.
Puede reducir el riesgo de algunas infecciones.
Favorece el desarrollo cerebral y cognitivo.
Contribuye al vínculo y la sensación de seguridad.
