Estos consejos te ayudarán a dormir mejor en noches calurosas
Las altas temperaturas pueden dificultar conciliar el sueño, provocar despertares frecuentes e incluso generar sensación de cansancio al día siguiente

Las altas temperaturas se han intensificado en República Dominicana durante los últimos días, alcanzando niveles sofocantes en gran parte del territorio.
Para muchas personas, el mayor desafío llega al caer la noche, cuando el calor acumulado hace más difícil descansar. Las altas temperaturas pueden dificultar conciliar el sueño, provocar despertares frecuentes e incluso generar sensación de cansancio al día siguiente.
¿Te sientes identificado? Pon en práctica estos siete consejos para lograr un descanso reparador.
Mantén la habitación lo más fresca y ventilada posible
Uno de los factores que más afecta el descanso en épocas de calor es la temperatura del dormitorio.
Durante el día, procura cerrar cortinas, persianas o ventanas para impedir que el sol caliente demasiado la habitación. Cuando caiga la noche y el ambiente esté más fresco, abre las ventanas para generar corrientes de aire.
Si tienes abanico, colócalo cerca de una ventana para mover el aire caliente hacia afuera. También puedes reducir algunos grados evitando luces intensas y aparatos electrónicos encendidos antes de dormir.
Elige ropa de cama y pijamas de tejidos ligeros
Los materiales que usamos para dormir influyen mucho más de lo que parece. Las telas sintéticas suelen retener el calor y la humedad, lo que puede provocar incomodidad y sudoración nocturna.
En cambio, tejidos naturales como el algodón, el lino o el bambú permiten que la piel respire mejor y ayudan a mantener una sensación más fresca durante la noche. Optar por sábanas ligeras y pijamas holgados puede marcar una gran diferencia en la calidad del sueño durante los días más calurosos.
Date una ducha tibia antes de acostarte
Aunque la primera reacción en un día de calor suele ser tomar una ducha fría, el agua excesivamente fría puede activar el organismo y dificultar la relajación. Una ducha tibia funciona mejor porque ayuda a disminuir gradualmente la temperatura corporal y genera una sensación de calma.
Además de refrescarte, puede convertirse en parte de una rutina nocturna relajante que le indique al cuerpo que es momento de descansar. Incluso mojar ligeramente muñecas, cuello y pies antes de dormir puede ayudar a aliviar la sensación térmica.
Evita comidas pesadas y alcohol durante la noche
La digestión también genera calor corporal. Por eso, las cenas abundantes, muy condimentadas o ricas en grasas pueden hacer que dormir resulte más incómodo.
En días especialmente cálidos, conviene optar por comidas ligeras y frescas, como ensaladas, frutas, vegetales o proteínas suaves.
El alcohol merece una mención aparte: aunque a veces produce sensación de somnolencia, puede alterar el sueño y favorecer la deshidratación, algo especialmente incómodo durante noches calurosas.

Mantente hidratado a lo largo del día
El cuerpo regula mejor la temperatura cuando está bien hidratado. Beber suficiente agua durante el día ayuda a compensar la pérdida de líquidos causada por el calor y la sudoración.
También puedes incorporar frutas ricas en agua, como sandía, melón o pepino. Sin embargo, es recomendable evitar grandes cantidades de líquidos justo antes de acostarte para no interrumpir el sueño con despertares nocturnos. La clave está en mantener una hidratación constante desde la mañana.
Reduce las fuentes de calor dentro del dormitorio
Muchos objetos cotidianos generan más calor del que imaginamos. Televisores, computadoras, cargadores e incluso algunas lámparas aumentan la temperatura del ambiente, especialmente en habitaciones pequeñas.
Antes de dormir, intenta apagar o desconectar dispositivos que no necesites. También puede ayudar utilizar luces tenues o cálidas durante la noche. Crear un espacio más fresco y minimalista no solo mejora el confort térmico, sino que además favorece un ambiente más relajante para descansar.
Adapta tu rutina para aprovechar las horas más frescas
En épocas de calor intenso, pequeños cambios en los hábitos nocturnos pueden mejorar notablemente el descanso.
Si es posible, evita hacer ejercicio intenso justo antes de dormir, ya que eleva la temperatura corporal y dificulta conciliar el sueño.
También puede ser útil retrasar ligeramente la hora de acostarse para aprovechar el momento más fresco de la noche.
Incorporar actividades relajantes, como leer, escuchar música tranquila o practicar respiración profunda, ayuda a preparar el cuerpo y la mente para un descanso más reparador incluso en noches muy cálidas.
