Chillando con el 'romantasy': Las editoriales estiran el boom de la novela romántica juvenil
La industria editorial San Valentín se celebra todo el año gracias a una próspera literatura romántica juvenil

Como muestra, los 120,000 ejemplares que acaba de colocar en una semana Planeta en España del libro 'Alas de Ónix', de la estadounidense Rebecca Yarros, tercera parte de la saga de amoríos y dragones 'Empíreo', que está superando a Harry Potter.
Las editoriales admiten estar 'chillando' (estar obsesionado con algo porque te encanta, 'living' es la versión anglófona) ante este fenómeno en el que la media de lectura de cada aficionada es de sesenta libros al año, según los cálculos que comparte con EFE la editora María Terrén (RBA Lit).
Fácil, agradable y adictiva, la literatura romántica despierta una pasión que viene de lejos: Corín Tellado (1927-2009) está considerada por la UNESCO la autora española más leída después de Cervantes.

Pero a raíz de la pandemia de covid, primero en EE. UU. y luego en el resto del mundo, comenzó a extenderse su retroalimentación en redes entre los más jóvenes, lo que incluye una jerga específica con términos como los antes mencionados.
Como explica María Guitart, editora de ficción Internacional de Planeta, "empezamos a ver un cambio en los hábitos de consumo y cómo la gente joven se refugia en la lectura, y comparte sus experiencias gracias a Booktok, la rama de Tiktok en la que se habla de libros. En poco tiempo, explota y los libros más comentados escalan puestos en las listas de venta".
"TikTok ha cambiado las normas del juego: a la lectora le resulta más fácil encontrar información de títulos y autoras afines, y esas reseñas y recomendaciones se convierten en lecturas deseadas, y eso crea lo que se llama el 'hype' (expectativa generada alrededor del libro)", añade Irene Lucas (Crossbooks).
Muchos son de temática romántica, como las novelas de Colleen Hoover, que logró colocar más de 20 millones de libros. Su éxito hace que se creen subgéneros que desembocan en la mencionada saga de Rebecca Yarros, Libro Internacional del Año en TikTok y premio Goodreads al mejor 'romantasy'.
Superventas españolas de un género del que ya se habla abiertamente
El género cuenta también con importantes novelistas españolas, algunas con pseudónimos que sugieren otra nacionalidad, como la valenciana Alice Kellen o la madrileña Megan Maxwell, aunque esta última cultiva más el género erótico. Joana Marcús, la argentina Mercedes Ron e Inma Rubiales también venden a raudales, en su caso con su verdadero nombre.
Lisina Coney, otra española que no desvela su identidad por cuestiones de privacidad, acaba de publicar 'La luz más brillante del cielo' dentro de una nueva colección dirigida a jóvenes lectores (15-35 años) "con novelas enfocadas en las tendencias más deseadas de Tik Tok: romantasy, sport romance, cowboy romance, dark romance (amor tóxico) ..." del grupo RBA.
Este libro ya traducido a seis idiomas y que se vende con la pegatina 'viral en TikTok' en la cubierta tiene al menos 1,5 millones de vídeos glosando y comentando su argumento. Coney explica a EFE que "el género romántico siempre ha sido uno de los más vendidos o el que más, la diferencia está en que ahora hablamos de ello más abiertamente y no nos sentimos juzgadas".

Esta escritora utiliza el género femenino para hablar de sus lectoras
Según el último Barómetro de Hábitos de la Lectura, el porcentaje de mujeres que lee en su tiempo libre creció hasta el 71,7 % y supera a los hombres en todos los tramos de edad, con los jóvenes a la cabeza de lectura de la población.
Otra escritora de superventas es Mercedes Ron (autora de la trilogía 'Culpables', de Ediciones B), para quien la clave es que "todos queremos enamorarnos a los 15 años y poder vivirlo a través de un libro es especial, sirve de puente para la vida real".
En su caso hay otra característica habitual en este género, que es haber empezado en Wattpad, una red social gratuita donde miles de autores van colgando sus escritos, a menudo por capítulos, y los lectores pueden opinar a tiempo real.
Ron (Buenos Aires, 1 de junio de 1993) asegura que antes de entrar en esta plataforma optó por el método tradicional con las editoriales: "mandé un libro, lo fotocopié, lo imprimí. Y nunca recibí respuesta", dice la escritora, cuyas obras están ahora traducidas a diez idiomas y tienen adaptación cinematográfica.
"Me da un poco de pena, se pierde la espontaneidad que había antes, que llegara un manuscrito de un autor anónimo y la editorial lo sacara a la luz. Ahora siempre se espera que vengas con algo detrás. Obviamente, para las editoriales es más fácil, no es lo mismo sacar a un autor de cero que a uno que ya tiene miles de lectores bajo el brazo", remarca la escritora al respecto.
Desde las editoriales, admiten que están "muy atentas a esas conversaciones digitales para descubrir nuevas autoras, títulos y fenómenos y publicarlos", en palabras de Irene Lucas (Crossbooks).
Pero como remarca Lola Gulias (Planeta y N de Novela), "como siempre, el trabajo del editor es filtrar, escoger y trabajar para que las novelas que lleguen a manos de los lectores sean las mejores".
Así, destaca que algunos autores, a veces, se apuntan a la tendencia "pero no es fácil encontrar el tono y trabajar bien las claves del género, y tampoco sobresalir cuando el género que ya tiene sus referentes".
¿Romantizar el sufrimiento?
Respecto a si la literatura romántica ha podido perpetuar o normalizar roles tóxicos, las autoras consultadas defienden su libertad de escribir lo que les apetece. Mercedes Ron espera que la gente "tenga claro" que sus libros son ficción, aunque dice también que a ella no le gusta alejarse de la realidad.
"El primer amor es el que se vive con más intensidad, donde se cometen todos los errores. Al final no sabemos querer todavía y creo que todos pasamos por ese momento de permitir cosas que a lo mejor no deberíamos permitir. Pero pasar por eso hace que después sepas lo que está bien y lo que no", reflexiona la autora.
Asegura que para ella lo más importante es crear personajes femeninos fuertes, maduros y con voz propia, y que a pesar de que cometen errores, saben identificar lo que está bien y lo que está mal y no se dejan dominar.

En este sentido, Lisina Coney en sus libros refleja su visión de la vida. "Por ejemplo, yo soy feminista. Pero tampoco quiere decir nada porque igual mañana escribo un personaje que es machista y eso no quiere decir que yo lo sea", remarca la escritora, que en su último libro habla de "relaciones sanas que no son tóxicas en absoluto, porque es lo que yo quiero ver en la literatura, lo que yo creo que debería ser en la vida real".
Disiente de estos análisis Coral Herrera, escritora conocida por su crítica al mito del amor romántico. Y alerta de que las derivadas de 'Las cincuenta sombras de Grey' son alargadas en lo que se refiere a romantizar el sufrimiento. "Por mucho que cambie el canal con las nuevas tecnologías, ideológicamente los mensajes son los mismos, invitando a las chicas a ser víctimas del amor romántico con chicos que no saben lo que quieren".
Se refiere además al triunfo de lo gótico, los depredadores y los vampiros. "Seguimos alentando las estructuras de relación del siglo XIX y sus raíces cristianas del sufrimiento como elevación. Se exacerba la idea de que si sufres mucho eres especial", defiende, lo que provoca que "aprendes a sufrir antes que a disfrutar del amor" a través de una serie de mitos y estereotipos que considera herencia de una cultura patriarcal.
Lo que queda claro es que las jóvenes -también hay chicos aficionados, y todo un subgénero LGTBI+- disfrutan de este tipo de lectura en el que se añaden derivadas como la creación de una comunidad en redes y los encuentros temáticos propiciados por unas editoriales volcadas en sacar todo el jugo a esta tendencia. "Creo que ha llegado para quedarse, pero sí que pienso que la burbuja actual de exceso de publicación se desinflará en algún momento -dice Lola Gulias- y en unos años quedarán en el mercado solo los autores más sobresalientes".