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Rc. - David y Vladimir

Bonita competencia la que sostienen David Ortiz y Vladimir Guerrero por el liderato del departamento de carreras impulsadas de la Liga Americana. Guerrero le pasó como un jet a Ortiz con sus nueve impulsadas del miércoles, pero Ortiz, ni corto ni perezoso, ya le dio caza y ambos están en 50, tras la jornada de ayer. Que sigan así, para nosotros gozar.

Sammy Sosa no se sabe cuando va a regresar y ayer se lesionó Albert Pujols por primera vez en su carrera. Estará día a día con un problema en la corva. Feo eso

El Ave Fenix. Ken Griffey Jr. viene a mil a colocarse en un lugar en el cual hace un buen rato que debió estar. Me refiero al círculo de los bateadores que han pegado 500 jonrones en las Grandes Ligas. El hombre parece que surgirá definitivamente este año de lo que aparentaba ser sus cenizas en los frustrantes años que ha tenido en Cincinnati, su ciudad natal. Está a ley de dos palos más para llegar a los 500.

Reclamando lo suyo. Odalis Pérez reclamó la bola para tirar el sábado en Boston contra los Medias Rojas, aunque el dirigente Jim Tracy había designado para hacerlo a José Lima. Pérez dice que el quiere lanzar en el Fenway Park, porque ese es su estadio favorito y nunca ha podido lanzar allí. Es guapo Odalis, no hay duda, porque las alineaciones de los Medias Rojas y los Azulejos no se parecen, pero el dice que no se sentiría cómodo tirando en Toronto. Mientras tanto, José Lima, que lanzaría el sábado contra Boston, lo hará el miércoles ante Toronto. Vamos a ver cómo resultará el invento para Odalis.

Tiene razón. "Qué gran diferencia de un día para otro", señaló ayer el entrenador de Smarty Jones, John Servis, con una sonrisa, cuando llegó con su ejemplar a Filadelfia, luego de que el sábado en Nueva York no pudo alzarse con la triple corona del hipismo norteamericano. Y yo diría que la diferencia no fue de un día para otro sino en cuestión de dos minutos, desde que se dio la partida de la carrera hasta que la misma concluyó con la victoria de Birdstone. Todo el mundo enmudeció en Belmont. Y la tristeza cundió en el lugar y en toda parte donde se vio la carrera.