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GV.Global y variable

Utilidad y escasez


El dinero de los bonos está llegando y el Gobierno se dispone a gastarlo.

A propósito de ese gasto, convendría tener en cuenta que en la economía es difícil encontrar algún objeto que sea completamente inútil. Aún las cosas que la mayoría de las personas consideran superfluas e irrelevantes, son apreciadas y deseadas por alguien.

En la economía también sucede que no es posible tenerlo todo. Ante un grupo de objetos alternativos, hay que escoger entre ellos, dejar algunos para conseguir los otros.

Esa combinación, de utilidad y escasez, complica enormemente las decisiones respecto de en qué gastar el dinero disponible, especialmente en lo que concierne al gasto público. La complicación surge porque para tomar esas decisiones de modo racional no basta con ver algo, digamos alguna obra, de forma aislada, pues siempre podrá decirse que es útil.

¿Por qué no tener, por ejemplo, un museo de las telecomunicaciones? Es interesante, innovador e instructivo. ¿Y por qué no tener también calles asfaltadas, oficinas públicas remozadas y carreteras mejoradas? Todas son obras útiles.

Pero es ahí donde entra la escasez. Hay también muchas otras cosas útiles que podrían hacerse, de las que hay que prescindir para poder obtener las que son seleccionadas. Eso hace que la conveniencia del museo antes mencionado, siguiendo ese ejemplo, no deba verse por sí misma, sino en comparación con la de otras obras, incluyendo otros museos que pudieron haber sido construidos o renovados. E igual sucede con las demás inversiones.

El destino del dinero de los bonos está contemplado en el presupuesto, pero siempre hay margen para cambios. Se habla de asfalto, construcciones y otras obras, cosas útiles todas ellas. Lo que falta es contrastar alternativas y reconocer que el costo de una obra no se mide sólo por lo que hay que pagar por ella, sino también por lo que se deja de hacer con el dinero.



gvolmar@diariolibre.com