El arroz y los años perdidos
Más importante que establecer quién sabía, es determinar cómo sobrevivirá el sector a la competencia extranjera
Las conversaciones entre el Gobierno y los sectores afectados por la apertura de las importaciones de arroz deben conducir a soluciones concretas. El presidente Luis Abinader asegura que los productores conocían las medidas adoptadas y que defenderá la producción nacional. Más importante que establecer quién sabía, es determinar cómo sobrevivirá el sector a la competencia extranjera.
La preocupación de los arroceros es legítima. Miles de familias dependen de una actividad vinculada a la seguridad alimentaria. Pero también debemos reconocer una realidad incómoda: el país dispuso de décadas para preparar su producción arrocera ante la apertura comercial prevista en el DR-CAFTA. Ese plazo debió aprovecharse para modernizar el cultivo, reducir costos y elevar los rendimientos.
La protección arancelaria no podía ser eterna ni sustituir las inversiones necesarias para competir.
Esperamos que las negociaciones produzcan acuerdos verificables, con recursos y plazos definidos. El financiamiento preferencial, la mecanización, las semillas mejoradas, la tecnificación del riego y una comercialización más eficiente deben formar parte de una estrategia integral.
Proteger al productor dominicano es indispensable, pero protegerlo sin exigir productividad sería perpetuar sus debilidades. Tampoco pueden olvidarse los intereses del consumidor, que merece precios razonables.
Los años transcurridos no regresarán. La tarea pendiente consiste en aprovechar las oportunidades que todavía quedan para construir una producción arrocera competitiva, rentable y sostenible.
