La vía de las carreras técnicas
El mercado laboral reivindica el valor de las carreras técnicas
Durante demasiado tiempo se instaló la idea de que el bachillerato debía conducir necesariamente a la universidad y que cualquier otro camino representaba una opción inferior. El mercado laboral, sin embargo, está desmontando ese prejuicio. Las carreras técnicas ganan importancia, responden a necesidades concretas de la economía y ofrecen a miles de jóvenes una vía más rápida hacia el empleo y la independencia económica.
La vocación técnica tiene tanto valor como la académica. Una sociedad no se sostiene únicamente con abogados, médicos, economistas, periodistas o ingenieros. Necesita técnicos especializados, operadores, programadores, electricistas, mecánicos, expertos en refrigeración, mantenimiento industrial, logística, turismo y numerosas áreas donde existe una demanda creciente de personal preparado.
Se ha insistido, con razón, en la necesidad de abrir avenidas a los jóvenes una vez concluyen el bachillerato. No todos pueden ni desean cursar una carrera universitaria de cuatro o cinco años, y tampoco el mercado tiene capacidad para absorber indefinidamente profesionales en las mismas disciplinas.
Fortalecer la educación técnica supone dignificarla, mejorar su calidad y vincularla estrechamente con las empresas y las nuevas tecnologías. Significa también entender que el conocimiento adopta muchas formas.
El país necesita universitarios, ciertamente, pero necesita igualmente buenos técnicos. Y necesita que elegir ese camino deje de verse como una alternativa de segunda categoría.
