Guajimía vuelve a poner a prueba a la PN
No es un episodio aislado ni un error menor
La muerte del joven Darlin Mercado, en Guajimía, no solo ha provocado indignación por la gravedad del hecho, sino, porque vuelve a colocar a la Policía Nacional en el centro de una discusión que el país no ha logrado cerrar: su incapacidad para manejar la fuerza dentro de los límites de la ley.
Que el propio presidente Luis Abinader reaccionara con visible molestia y que el Ministerio Público solicitara prisión preventiva contra el cabo acusado habla de la dimensión del caso, pero, también del nivel de desgaste que carga el cuerpo del orden.
No es un episodio aislado ni un error menor en un operativo. Es otro golpe a la credibilidad de una institución que sigue arrastrando viejas prácticas, fallas en supervisión y serias deficiencias en el control de sus agentes. Cada caso de abuso revive la misma pregunta: ¿cuánto ha cambiado realmente la reforma policial?
Mientras el Gobierno insiste en estadísticas, mesas de trabajo y planes de transformación, en los barrios la seguridad sigue dependiendo, demasiadas veces, del criterio individual de un agente armado. Y cuando ese criterio falla, el discurso oficial se queda corto.
Guajimía no solo reclama justicia por Darlin Mercado; también expone, una vez más, que a la Policía todavía le falta mucho para entender que proteger no es disparar primero y explicar después.
