Fusilamiento de María Trinidad Sánchez
El trágico destino de la heroína que elaboró los cartuchos del 27 de febrero
Los textos de historia patria convencionales refieren que el 27 de febrero de 1845, cuando se cumplía el primer aniversario de la independencia y proclamación del Estado-nación llamado la República Dominicana, María Trinidad Sánchez, junto con otros tres compañeros, fueron pasados por las armas en virtud de una sentencia dictada por un tribunal militar competente conformado al tenor del artículo 210 de la Constitución de San Cristóbal.
Unas siete personas, encabezadas por la valiente María Trinidad Sánchez -tía de Francisco del Rosario Sánchez, héroe del Conde y mártir de San Juan-, y la que según el historiador José Gabriel García "preparó tantos cartuchos para la noche del 27 de febrero", se les sometió a un proceso judicial bajo una Comisión Militar creada de conformidad con un decreto del 18 de enero de 1845.
Después de la terrible Resolución del 22 de agosto de 1844, mediante la cual Duarte y varios compañeros fueron acusados de traidores a la Patria y expulsados del país a perpetuidad, en la capital de la República se mantuvo algo activo un núcleo del partido trinitario que abogaba por una amnistía general en favor de los desdichados patriotas; proyecto este al que tanto Santana como su grupo social se mostraban opuestos.
Se rumoreó entonces que el grupo de María Trinidad Sánchez conspiraba para deponer a la Junta Central Gubernativa, sustituir a sus principales ministros, "proclamar a Santana presidente absoluto" y facilitar el retorno de los revolucionarios" desterrados, especialmente Sánchez, Mella y Juan Jimenes, entre otros. Curiosamente nunca se mencionó el nombre de Juan Pablo Duarte.
Develada la conspiración, sus integrantes fueron apresados, sometidos a juicio político con arreglo al código penal militar y, finalmente, acusados de haber atentado políticamente con el fin de desestabilizar el gobierno legítimamente constituido. Cuatro de los implicados en la trama, María Trinidad Sánchez, de 25 años, José del Carmen Figueroa, de 27 años, natural de Venezuela, Andrés Sánchez, de 29 años y medio hermano de Francisco del Rosario, y Nicolás de Barias, de 26 años, fueron condenados a muerte; otros dos, Federico Martínez y Blas Berroa, recibieron condenas de 4 años de prisión y el último, Eugenio Contreras, resultó expatriado.
Los integrantes de la Comisión Militar fueron Juan Esteban Aybar, Toribio Mañón, Marcos Rojas, Juan Salazar, Félix Manchego, Juan Rodríguez, Prudencio Camellón y el secretario José María Pérez. La sentencia, dictada el 25 de febrero, dispuso que el fusilamiento debía tener lugar el día 27 de febrero, justo cuando la joven nación conmemoraría el primer aniversario de la independencia. Cabe recordar que las fiestas oficiales del 27 de febrero, según la Constitución de San Cristóbal, se efectuarían el 2 de marzo y no el mismo 27 de febrero.
En la memoria colectiva de los dominicanos ha tomado cuerpo la idea de que el fusilamiento de María Trinidad Sánchez y demás compañeros obedeció a una orden exclusiva del general Pedro Santana. Y, en puridad de verdad, no ocurrió exactamente así, pues tras comprobarse que había una sedición en curso para desestabilizar al Gobierno, los implicados en la trama fueron sometidos a juicio.
Poca gente desconoce que entonces hubo prominentes personas, como los trinitarios Juan Nepomuceno Ravelo y el poeta Félix María del Monte, quienes, a pesar de juzgar "justísima" la condena al último suplicio "por crimen de conspiración contra la seguridad del Estado", por escrito le solicitaron clemencia al presidente Santana para los desdichados reos. Continuaremos...

Juan Daniel Balcácer