×
Versión Impresa
Edición Impresa.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

El senador y los estudiantes haitianos

Las estadísticas educativas desmienten el discurso sobre la matrícula haitiana

En la página web del Ministerio de Educación, los anuarios estadísticos están al alcance de un clic. Penosamente, no están todos; comienzan con el año lectivo 2007-2008, es decir, el año final del tercer gobierno del expresidente Leonel Fernández. La incompletud no es relevante para el propósito de constatar el manejo acomodaticio del dato, si es lo perseguido. Relevante es que los archivos disponibles nos permitan mirar críticamente las narrativas y discursos públicos.

Esta semana, el senador Omar Fernández puso a circular un vídeo sobre el creciente número de estudiantes haitianos en las aulas dominicanas. Causa, según él, de la carencia de cupo para los locales. Y presentó un dato:  la matriculación de niños haitianos creció un 716 % entre 2007 y 2025. A continuación, el leimotiv de todo interesado en pescar en el río del antihaitianismo: la gravitación onerosa sobre los servicios públicos de la migración irregular. 

¿Por qué un porcentaje final y no la serie histórica? Porque un abordaje de ese tipo quitaría fuelle a la impactante cifra de tres dígitos, contrariando el efecto buscado, el rédito político. Construir la percepción del desplazamiento en las aulas robustece el mito de la invasión y del reemplazo poblacional en marcha.

Recurramos a los mismos anuarios para hacer otra lectura. La matrícula del año lectivo 2007-2008 fue de 1,912,938 estudiantes; de ellos 22,896 niños haitianos asistían a la escuela pública, y 2,038 a colegios privados. Estos últimos no cuentan para determinar la carga del Estado porque su educación era financiada por sus familias. Pero bien, el total eran los 25,158 citados por el senador.

Tomemos igualmente la totalidad de la matrícula del año 2019-2020, último del período de dieciséis del Partido de la Liberación Dominicana. Entonces, a las escuelas públicas asistían 87,315 estudiantes del vecino país y 17,248 a los colegios privados. Sumados eran 105,305 estudiantes, incluidos los 742 de las escuelas semioficiales, una modalidad que combina la gestión privada con el financiamiento público.

¿Cuánto creció la matricula que alarma al senador durante los últimos trece años de gobiernos peledeístas? Creció en un 318.6 %.  Ciertamente, con respecto al 2020, en el 2024-2025 esa matrícula absoluta casi se duplicó: alcanzó los 205,369 niños, es decir, creció un 95.02 %, y no pretendemos que sea pasado por alto. También creció en 35 % la matrícula privada.

Pero sucede que de este último total, solo 164,070 asisten a la escuela pública; el resto, 40,620, no son financiados con el presupuesto del MINERD. Es decir, el Estado se hace cargo de un estudiante haitiano por 16 dominicanos, no de uno por cada 13.  Para llegar a su conclusión nada inocente, el senador incorporó a los alumnos privados al cálculo, pese a no ser parte en sentido estricto.  No lo digo yo, lo dicen los mismos anuarios consultados por el senador.

Pero en fin, el propósito de «la joven promesa» no es abordar el problema como resultado de múltiples factores acumulados. Busca, como buen militante de la derecha en la que orgullosamente se ubica, deshistorizar la realidad, borrar los procesos.  No es que haya matado al padre (Freud, dixit) para hacerse políticamente adulto, sino que lo oculta, junto a otrora compañeros, en el mejor estilo de la vieja y perversa política. Los culpables serán siempre los otros.

TEMAS -

Aspirante a opinadora, con más miedo que vergüenza.