×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Ocoa: rezar más que manejar

Obras públicas olvida la vía principal de la potencia hortícola sureña

Expandir imagen
Ocoa: rezar más que manejar
A pesar de que San José de Ocoa se encuentra abandonado por el Ministerio de Obras Públicas. (ARCHIVO)

Años atrás, cuando todavía las palomas volaban bajito y las rolas abundaban tanto que las cazaban para alimentar cerdos, se decía —entre serio y en broma— que para llegar a San José de Ocoa había "que rezar más que manejar". La frase aludía a la peligrosidad de los 28 kilómetros que separan el cruce de Baní del valle ocoeño, especialmente en tiempos de lluvias, derrumbes y neblina.

Lo curioso es que, pasado ya el primer cuarto del siglo XXI, la expresión sigue vigente. Hoy se recomienda a quienes toman ese camino hacia el valle encantado rezar con devoción para no caer en alguno de los varios socavones que adornan peligrosamente esa misma vía, construida originalmente en 1929, reclamada durante 40 años por los ocoeños y remozada parcialmente en 2013, durante el gobierno del presidente Danilo Medina.

Habían transcurrido 84 años desde su construcción cuando finalmente se ordenó repavimentar la carretera, ampliar algunas curvas y eliminar otras para reducir riesgos. Aquel "paño con pasta" fue celebrado oficialmente como si se tratara de las fiestas patronales de la provincia.

Pero desde 2013 hasta hoy, los distintos gobiernos han tratado esos 28 kilómetros como si fueran un simple camino vecinal, pese a que desde el año 2000 San José de Ocoa fue elevada a provincia mediante ley.

Y no se trata de una provincia cualquiera.

Su territorio abarca unos 855 kilómetros cuadrados y posee una población cercana a los 70 mil habitantes, según el último censo.

Es una de las provincias más pequeñas del país en dimensión territorial, pero también una de las más grandes en capacidad productiva y cultura de trabajo agrícola.

Ocoa produce café de excelente calidad, habichuelas, aguacates, papas, zanahorias, repollo, cítricos y frutas tropicales altamente valoradas en los mercados nacionales. Sus dulces de higo, naranjas rellenas, frutas secas, el dulce de maní de Las Auyamas, el queso blanco de Rancho Arriba y la tradicional arepa de maíz verde forman parte de una gastronomía rural que atrae visitantes desde el Cibao y los pueblos del sur.

Pero la provincia no vive solo de agricultura.

El ecoturismo crece de manera extraordinaria, pese a la mínima inversión estatal en caminos, carreteras y apoyo a los emprendedores locales. El Ministerio de Turismo ni siquiera se ha interesado en realizar una modesta inversión en la renovación del museo del padre Luis Quinn, símbolo del trabajo comunitario, la fe y la esperanza en San José de Ocoa.

Mientras tanto, el valle de Rancho Arriba se ha convertido en uno de los principales centros de producción hortícola bajo ambiente controlado del país. Entre Rancho Arriba y Sabana Larga existen alrededor de tres millones de metros cuadrados de invernaderos produciendo vegetales y hortalizas, en gran parte destinados a la exportación.

El turismo climático y de montaña también encuentra en Ocoa uno de sus mayores atractivos. Miles de dominicanos y extranjeros visitan cada año los nuevos espacios ecoturísticos de Tatón, El Pinar, Monte Negro, El Naranjal, Mahoma y Valle Nuevo, aunque hacia esta última zona la carretera está en pésimas condiciones.

Ocoa es, sencillamente, un fenómeno natural: clima templado, tierras fértiles, abundante agua y una cultura agrícola familiar difícil de encontrar en otras regiones del país.

Allí se celebran cada año el Festival de los Cerezos, el Festival Internacional del Sombrero y los Premios La Maraca Ocoeña, eventos que congregan a miles de visitantes en las montañas frías y boscosas de Tatón.

Sin embargo, mientras la provincia produce, exporta, atrae turistas y genera riqueza, su principal vía de acceso continúa deteriorándose peligrosamente.

El último socavón surgió tras los aguaceros de semanas recientes. Fue rellenado de manera provisional y se restableció el tránsito interrumpido. No obstante, un camión cargado de tomates se volcó en el lugar y la carga se perdió. Luego, un ocoeño perdió la vida cuando su vehículo se deslizó por la pendiente.

Los equipos de trabajo han sido retirados. La población no ha recibido explicación alguna. Otro socavón lleva tres años convertido en paso provisional.

La pregunta ya no es técnica ni presupuestaria.

La pregunta es humana.

¿Qué espera el Ministerio de Obras Públicas? ¿Acaso otra tragedia?

TEMAS -