La única estrategia de sostenibilidad que vale la pena
Sin agua no hay negocio, la realidad detrás de la resiliencia industrial

A lo largo de mi carrera, he visto muchas empresas desaparecer porque pensaron demasiado en el próximo trimestre y muy poco en la próxima década. Esa constatación me dejó una convicción que hoy guía cada decisión importante que tomo: la sostenibilidad no es un eje más de la estrategia; es el habilitador principal de la continuidad del negocio en el largo plazo. Y cuando digo largo plazo, no me refiero a cinco años. Hablo de 100 años.
Durante mucho tiempo, los líderes empresariales vimos la sostenibilidad como una obligación. Algo para cumplir con una regulación, para llenar un informe o para salir en una foto. Esa mirada es miope. Y, permítanme decirlo, es peligrosa.
Porque la sostenibilidad bien entendida protege el equilibrio entre lo ambiental, social y económico, tomando en cuenta que así también se protege la cadena de suministro. No reduce costos por simple eficiencia; construye resiliencia para cuando lleguen las crisis. No mejora la reputación sólo por la imagen; asegura la licencia para operar en las próximas décadas. Sin ella, simplemente no hay negocio que sobreviva.
Tomemos el agua como ejemplo. En mi industria, representa más del 90 % de una cerveza. Pero también representa el futuro de cualquier operación industrial en el Caribe. Cuando en Cervecería Nacional Dominicana decidimos invertir en tecnología para reducir el consumo del recurso hídrico, no lo hicimos por una fecha en el calendario. Lo hicimos porque entendimos algo elemental: sin agua no hay cebada, sin cebada no hay producción, sin producción no hay empleos ni comunidades que prosperen alrededor de una industria. Eso no es una opinión; es un hecho. Y pensar en 100 años significa anticiparse a ese hecho antes de que sea un problema.
Hoy se habla mucho de economía circular como si fuera una novedad. En Cervecería llevamos más de 50 años practicándola con nuestro modelo de envases retornables. Este compromiso nos ha permitido alcanzar hitos concretos: solo en 2025 recuperamos 500 millones de botellas de vidrio, mientras que, desde 2022, la alianza NUVI nos ha permitido recolectar 7.8 millones de libras de plástico PET.
Una botella que se reutiliza hasta diez veces es hoy una convicción industrial que empezó mucho antes de que existieran las leyes de residuos. Por eso, cuando hablamos de este tema, lo hacemos desde el conocimiento que dan décadas de gran esfuerzo y buenos resultados.
La sostenibilidad no es el fin. Es el camino para que esos motivos para brindar no desaparezcan dentro de 20, 50 o 100 años. Es la herramienta que nos permite construir país sin hipotecar el mañana. Es la decisión estratégica que separa a las empresas que trascienden de las que simplemente existieron.
Como líderes, tenemos dos opciones: esperar que el futuro nos exija ser sostenibles, o decidir hoy que la sostenibilidad sea nuestro mejor aliado para construir país. Nosotros ya elegimos.

Fabián Suárez