El minimalismo, ¿tendencia o estilo de vida de las nuevas generaciones?
Apostar por espacios inteligentes tiene su esencia y respuestas en el concepto del "menos es más"
La necesidad humana es la que abre paso a las nuevas formas que, en algunos casos, se convierten en tendencias, se adoptan como estilos y hasta se inmortalizan en ciertos usuarios. Tal es el caso del “menos es más”, que se resume bajo el nombre de minimalismo y que ha dejado de ser un simple estilo para convertirse en una forma de vivir.
La sociedad actual es multifuncional, en la que la esencia del “yo” es lo más importante y todo lo que evita que se desarrolle es obstáculo para esta misión. De aquí que los espacios cargados visualmente puedan saturar la mente, lo cual nos dificulta la generación de ideas y la concentración; por otro lado, mantener el orden cuesta más trabajo y tiempo en un mundo en el que éste cada vez es más corto. Partiendo de todo lo anteriormente dicho, se puede decir que poseer solo lo que sea útil es el lujo de hoy, que a su vez es una tendencia atemporal y un estilo de vida inteligente.
“El minimalismo actual es flexible, aboga por calidad de vida, desapego a lo material, por lo que la idea de costosas inversiones en mobiliario que duren toda la vida y que representan el viejo lujo del exceso y el derroche no se alinea con la nueva demanda de un consumidor que es un ciudadano global, más consciente, más prudente, puede mudarse de un día para otro a una ciudad o país distintos, que busca ser práctico y vivir cómodamente, que no le teme al cambio y que necesita readaptarse constantemente. Que valora el lujo de la experiencia y no del producto”, explica Cynthia Díaz-Cohén, arquitecta fundadora de Zimplia, empresa especializada en diseñar espacios para la experiencia del bienestar y la calidad de vida.
Sin embargo, no es algo que se logre de la noche a la mañana, y mucho menos cuando se ha vivido sumergido en un estilo saturado; si es tu caso, la experta deja algunas recomendaciones:
1. Reconocimiento y educación. Es necesario identificar los beneficios emocionales y físicos que brinda esta forma de vivir y usar nuestros espacios, eso hace que deseemos iniciar despojándonos de algunas pocas cosas de manera fácil.
2. Asumir el compromiso. Ir cambiando nuestros espacios paulatinamente, nunca de manera abrupta. Al ir comprobando y disfrutando el bienestar que nos brinda iremos de manera inconsciente auto demandando más.
3. Considera la ayuda profesional. En caso de que desee ayuda profesional, una de las opciones es hacer un diagnóstico neurovisual en la empresa que creó, “donde se aplican técnicas de neurociencia y psicología para conocer las verdaderas necesidades y preferencias de nuestros clientes”, señala la arquitecta. El diagnóstico trabaja de manera inconsciente sobre la memoria emotiva y permite ayudar a adaptar el diseño para que, respetando la línea minimalista, la transición se realice de manera justa y saludable.
Los espacios se deben adaptar a sus usuarios, no al revés; y son ellos mismos quienes poco a poco deben ir demandando migrar hacia el minimalismo.