Fluctuaciones cambiarias

Aunque puede vender bonos en pesos dominicanos en el mercado financiero internacional, el gobierno ha mantenido hasta ahora su habitual práctica de ofrecer valores en dólares. Ha evitado de ese modo la cuantificación en dicho mercado de la percepción de los inversionistas acerca del riesgo cambiario del país, pero también ha moderado la exposición de nuestra moneda a presiones futuras adicionales por causa de decisiones de inversionistas con vocación de canje de pesos por dólares.
Mientras el peso dominicano exhibe una depreciación moderada y sostenida, ajustada a las previsiones del Banco Central, las monedas de otros países, receptores de inversiones extranjeras en acciones y valores en moneda local, han sufrido mayores fluctuaciones.
El año 2014 comenzó con una caída generalizada en el valor de las monedas de los llamados países emergentes, debido a temores por la reducción de los estímulos monetarios en los EE.UU., la devaluación del peso argentino, altos déficits de cuenta corriente en varias naciones, y el menor crecimiento económico en China. Pero a partir de marzo la situación ha venido cambiando, los inversionistas han retornado y las monedas se han fortalecido en un promedio del 5%. Según la agencia Bloomberg, las doce naciones emergentes con mayores reservas de divisas, excluyendo China, tenían al 30 de abril pasado US$2,980 miles de millones en reservas. Incluyendo a China, el monto llega a US$6,930 mil millones. Sólo Rusia ha perdido reservas y el valor del rublo ha bajado 5.3%, debido principalmente a la confrontación en Ucrania.
Las fluctuaciones cambiarias desarticulan los flujos comerciales, al afectar la competitividad de importaciones y exportaciones. Conviene tener, por lo tanto, un comportamiento más continuo y previsible, aunque eso no garantiza la expansión de las exportaciones si éstas son afectadas por un entorno económico y fiscal desfavorable.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar