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Tendido eléctrico
Tendido eléctrico

Cables de alta tensión, al acecho de sus víctimas

El 73 por ciento de las muertes por electrocución que se han producido en los últimos años se atribuyen a la red del tendido eléctrico. El grupo etario más afectado corresponde a menores de edad. Por Kirsis Díaz

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Cables de alta tensión,       al acecho de sus víctimas

En los últimos diez años, unas 1,892 personas fallecieron electrocutadas en el país, incluidos 238 casos de menores de 15 años quienes, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), constituyen el segmento poblacional más afectado.

Los informes indican que el 73% de estas muertes se atribuye a la red del tendido eléctrico y en segundo lugar al contacto con electrodomésticos, un 17%.

Joel Delgadillo, de 12 años, se convirtió en la última víctima mortal de los cables de alta tensión del año pasado, y en la tercera que registra su sector en dos años por esta causa. Villas Agrícolas, en el Distrito Nacional, es un sector donde residen 26, 866 personas, en 8, 626 viviendas. Allí, los cables del tendido eléctrico “decoran”, no sólo los techos de las casas, sino también balcones y ventanas. Ese panorama se extiende a diferentes zonas del territorio nacional.

Santo Domingo es el lugar donde se registran más muertes por electrocución. Del total de fallecidos en el período citado, 526 corresponden a esta provincia, le sigue el Distrito Nacional, con 162; Santiago, 153; San Cristóbal, 148; La Vega, 74; Duarte, 66; San Pedro de Macorís, 50; Barahona, 47 y Azua, 42.

El caso de Joel fue uno de los que más conmocionó a la población. Mientras jugaba en la azotea de su residencia, el niño quitó la cadena de metal a su perrito, y la hizo girar. No calculó la distancia que mantenía con el cable de alta tensión, y lo haló. Al soltarlo, lo dejó con los órganos internos afectados. Dos días después falleció.

No alcanzó a disfrutar la sorpresa de Navidad que sus padres le tenían preparada. Elizabeth Delgadillo y Miguel Peña querían cumplirle el deseo de realizar en su hogar la cena de Nochebuena. Faltaban nueve días para la celebración cuando Joel subió al techo a jugar. Ya sus progenitores le habían advertido sobre el peligro, pero en aquella ocasión, lo olvidó.

“Le dijo a su mamá: ‘Quiero que me hagas la cena el 24, no el 25, porque a todos mis amiguitos se la hacen ese día, y yo siempre estoy con ellos’. Aunque somos cristianos, estábamos programados para realizarla ese día, por él”, manifestó el padre del menor entre llantos. La madre tampoco se pudo contener. Ella llora todas las noches por la pérdida de su hijo.

El problema que enfrenta esta comunidad no es de ahora. Hace tres años, según relata el vicepresidente de la junta de vecinos, Miguel Cuesta, se rompió uno de los postes que sostienen los cables del tendido eléctrico, y las autoridades lo reemplazaron por uno más pequeño.

“Eso provocó que los cables descendieran más hacia los techos, y no hicieron caso a nuestras advertencias. Ahora esperamos que la ETED (Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana) reaccione, y eleve esos cables, porque están prácticamente pegados al techo”, puntualizó a Diario Libre el dirigente comunitario.

Los padres del menor fallecido interpusieron una demanda en contra de esta empresa por RD$70 millones, como una manera de hacer justicia frente al fallecimiento de su niño y al dolor que, dicen, les ha provocado la “negligencia de las autoridades de esta empresa eléctrica estatal”.

La ETED se encarga de transmitir toda la energía que se produce en las plantas generadoras hacia las distribuidoras de electricidad. A nivel nacional posee alrededor de 4,823 kilómetros de líneas de alta tensión en diferentes voltajes, siendo las de 138 kilovatios las que ocupan la mayor cantidad, 2, 734 kilómetros, que equivalen a 113 líneas. La línea de 345 kilovatios es la que transporta la energía desde Santo Domingo hacia la zona norte del territorio nacional e inversamente.

El cambio de postes y de altura se encuentra dentro de sus responsabilidades, sin embargo, la empresa afirma que el crecimiento desproporcionado de la ciudad ha provocado que ese parámetro se salga de control.

“Realmente implica un peligro para cualquier persona vivir debajo de una línea pero, a pesar de que nosotros vigilamos, siempre va a haber gente que construya”, expresó Martín Mejía, gerente de mantenimiento de redes en la ETED.

Construcciones próximas a los postes

De acuerdo con la Norma de Construcción de las Líneas de Transmisión por la que se rige el país, una línea de alta tensión debe estar colocada a una distancia de dos metros de una construcción y a una altura mínima de 26 pies de altura.

“Cuando tú ves líneas que están pasando por encima de construcciones, es que los moradores han construido debajo de ella, porque nosotros no podemos construir una línea debajo de una casa. A veces son construcciones de varios niveles”, deploró Mejía.

En el caso de Joel Delgadillo, el informe de la ETED establece que en el tramo de la línea donde ocurrió este accidente, las casas han sido construidas o crearon anexos próximos al cableado y debajo de éste. La distancia de la vivienda donde ocurrió el accidente con el cable de alta tensión es de 3 y 5 pies, unos 21 menos del espacio de separación reglamentado.

Atribución de responsabilidad

Cuando estos casos ocurren, entra el dilema de si son los ciudadanos enteramente culpables por construir debajo de los cables o si la responsabilidad recae sobre las autoridades, quienes fallan en la vigilancia, y no impiden las prácticas inadecuadas o no los trasladan.

Para el ingeniero eléctrico Bernardo Castellanos, las autoridades son responsables, pues las construcciones ilegales se erigen a la vista de ellos, sin que hagan algo para evitarlas o reducirlas.

La pobreza también es un factor que influye en la proliferación de estas edificaciones. La casa donde ocurrió la última tragedia, la de Joel Delgadillo, es rentada. Sus padres pagan RD$6, 000 de mensualidad, y aunque estaban perturbados por la cercanía del cable de electricidad, no habían encontrado un lugar acorde con sus escasos recursos para mudarse.

Alto costo de mantenimiento

En los últimos años, la ETED dice que ha trabajado en la extracción de las líneas que están encima de las casas, pero reconoce que el número es tan grande, que sacarlas todas requeriría una gran inversión para el Estado.

“Esta empresa está tratando de ver qué procedimiento se hará para sacar las líneas de construcciones que quedan debajo”, reveló Mejía. En el kilómetro 25 de la Autopista Duarte ya tienen un presupuesto y un diseño para sacar las líneas en esta situación, asimismo, en el centro de Villa Altagracia y Haina.

El cambio de líneas de alta tensión representa una gran inversión para el Estado. Según la ETED, este año tiene pendiente gastar RD$390,389,796 en el funcionamiento de estas líneas. En 2015 hubo un presupuesto ejecutado de RD$424, 553,123.94.

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